Descubre cómo cocinar el brócoli para conservar su textura, color y sabor con sencillos trucos para incorporarlo a tus comidas.
El brócoli aporta fibra, vitamina C, folatos y diferentes compuestos propios de las verduras crucíferas. Dentro de una alimentación variada, incorporarlo de forma habitual es una manera sencilla de aumentar el consumo de verduras. Y para disfrutarlo de verdad no hace falta complicarse: una cocción breve suele ser suficiente.
Cómo incorporarlo en el día a día (3 ideas).
- Al vapor durante pocos minutos. Cocina pequeños ramilletes entre 4 y 6 minutos y termina con aceite de oliva virgen extra, limón y ajo picado.
- En el táper del día siguiente. Añádelo a arroz integral, pasta o cuscús junto a huevo, pollo o legumbres para preparar un plato completo y fácil de transportar.
- En cremas y tortillas. Aprovecha también parte del tallo, retirando la capa exterior más dura y cortando el interior en pequeños dados.
CONSEJOS
El primer secreto está en no cocinarlo de más. Una textura ligeramente firme suele resultar más agradable que un brócoli excesivamente blando.
El segundo está en cortar los ramilletes de un tamaño parecido para conseguir una cocción uniforme.
Y hay un tercer truco que evita desperdicios: el tallo también se come. Pelado y cortado fino puede utilizarse en salteados, cremas, arroces o ensaladas.
Si vas a consumir el brócoli varios días después de comprarlo, mantenlo refrigerado y evita lavarlo hasta el momento de utilizarlo para reducir el exceso de humedad.
CONCLUSIÓN
Un buen brócoli necesita muy poco: producto fresco, una cocción breve y un buen aliño. Desde los campos de Peregrín hasta la cocina, aprovechar cada parte de la verdura también forma parte de una alimentación más consciente y de una cocina con menos desperdicio. Guarda estos trucos y consulta más ideas para cocinar brócoli y otras brásicas.

